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Novedades de Fondos

Novedades Fondo de Inversión HMC Real Assets Opportunities Septiembre 2026

hace 2 horas
3 min de lectura

El próximo ciclo de inversión en infraestructura


La digitalización, la inteligencia artificial y la electrificación están acelerando la demanda de energía y de nueva infraestructura. Los data centers son uno de los principales catalizadores: su consumo eléctrico global se sitúa actualmente en torno a 400–500 TWh anuales y podría acercarse a 1.000 TWh hacia 2030, según las estimaciones presentadas por Brookfield. Esto implicaría aproximadamente duplicar su demanda eléctrica en los próximos años, requiriendo inversiones significativas no solo en nueva generación, sino también en redes eléctricas, interconexiones y equipamiento. Esta expansión podría extenderse durante la próxima década: Brookfield estima que la capacidad instalada de infraestructura asociada a inteligencia artificial podría pasar de 7 GW en 2023 a 82 GW hacia 2034, cerca de 10 veces.


El desafío está pasando de generar suficiente energía a contar con la infraestructura necesaria en el lugar y momento adecuados. La infraestructura digital funciona como un sistema integrado en el que la disponibilidad de energía, ubicación y conectividad son determinantes. Mientras el entrenamiento de modelos de IA puede concentrarse en grandes instalaciones ubicadas donde existe abundante energía, las aplicaciones que requieren respuestas en tiempo real necesitan infraestructura más cercana a los usuarios. Esto aumenta la necesidad de desarrollar capacidad en diferentes ubicaciones y pone mayor presión sobre las redes existentes.


Los cuellos de botella están convirtiéndose en un factor cada vez más relevante para determinar dónde y qué tan rápido puede desarrollarse nueva infraestructura. Restricciones en capacidad eléctrica e interconexión, disponibilidad de terrenos, permisos, conectividad y mano de obra especializada pueden extender los tiempos de desarrollo incluso cuando la demanda es elevada. Se han identificado particularmente restricciones relacionadas con energía, terrenos y capacidad de red, reforzando la necesidad de invertir en expansión y modernización de la infraestructura existente.


Las oportunidades se extienden a lo largo de toda la cadena de valor. La expansión de data centers y redes eléctricas está aumentando la demanda por equipos de energía, refrigeración, automatización y sistemas de control. Ante restricciones de capacidad y tiempos de entrega, los grandes operadores tecnológicos están priorizando proveedores capaces de ofrecer equipos confiables, cumplir requerimientos técnicos específicos y ejecutar proyectos oportunamente, aumentando el valor estratégico de estos participantes dentro de la cadena de infraestructura.


La mayor demanda eléctrica también requerirá nueva capacidad de generación y sistemas energéticos más resilientes. Durante el segundo trimestre de 2026, el número de transacciones de infraestructura aumentó 12,7% frente al trimestre anterior, con las energías renovables concentrando la mayor parte de la actividad. Al mismo tiempo, las tensiones geopolíticas han vuelto a poner en primer plano la seguridad energética y la resiliencia de las cadenas de suministro, reforzando la necesidad de contar con fuentes de generación diversificadas e infraestructura energética crítica.


Distintos segmentos, una misma necesidad de inversión


En conjunto, estas tendencias refuerzan una oportunidad de inversión estructural que va más allá de un único segmento de infraestructura. HMC Real Assets busca capturarla a través de una exposición diversificada a compañías que participan en distintas etapas de esta transformación, combinando segmentos asociados al crecimiento de la demanda energética con infraestructura esencial. Esta diversificación permite al Fondo participar en un ciclo de inversión de largo plazo impulsado por necesidades crecientes de capacidad, eficiencia y resiliencia de la infraestructura global.



Desempeño del Fondo


Durante septiembre, las inversiones del Fondo registraron un desempeño negativo, afectadas principalmente por el aumento de las tasas de interés, que presionó las valorizaciones y llevó al índice de Real Assets a cerrar el mes en terreno negativo.


A pesar de la volatilidad reciente, los fundamentos estructurales de las temáticas en las que invierte el Fondo se mantienen sólidos, respaldados por las crecientes necesidades de inversión en infraestructura eléctrica, digital y de agua, así como por la electrificación y la transición energética.


Al comparar el Fondo con el portafolio objetivo, es importante considerar que la transición hacia la nueva estrategia comenzó a mediados de junio y aún se encuentra en proceso. Por ello, la composición actual todavía difiere parcialmente de la asignación objetivo, que históricamente ha mostrado un mejor desempeño de largo plazo.



 
 
 

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